El proyecto consiste en un edificio acristalado "curvado" que acompaña el contorno de la línea férrea, pero cerrándose hacia ella. Y hacia la retícula urbana, cuatro bloques de planta cuadrangular, cuyo tamaño va incrementando su tamaño.

Los dos edificios están unidos por puentes peatonales, por debajo de éstos se genera una especie de plaza...que ofrece un respiro al agobiante trajín de la megalópolis nipona. Esta plaza es atravesada por más de 100,000 personas al día, para algunas de las cuales sus árboles, bancas y esculturas ofrecen un refrescante respiro. A ello contribuye la forma y transparencia de la curva ideada por Viñoly, que se comporta como un receptáculo de múltiples destinos y trayectos. Pero además de un ameno recorrido, pude comprobar que la plaza es a veces un destino, un área para relajarse, pintar, reunirse y charlar.
